16 nov. 2017

Charla Magistral: José Luis Guerín



En su paso por Bogotá, el cineasta español José Luis Guerin visitó la Cinemateca Distrital, y conversó con los asistentes sobre su documental En Construcción -que se pudo ver en la funciín anterior-, su forma de trabajar, interese estéticos, conceptuales y cinematográficos, y muchas de las acciones detrás de éste, y su casi veintena de obras; conocido por su depurado y reflexivo cine, no sólo nos dejó varias inquietudes sino varios razonamientos  entorno al 7mo arte, cultura y demás procesos de la imagen en movimiento.

Como parte del taller que va a dictar  en conjunto con Luis Ospina y Victor Gaviria, el director español se centró en las posibilidades de su trabajo, el montaje y todo ese "lenguaje" que tanto lo documental como la ficción guardan en común.

Un dialogo, aunque corto, bastante provechoso para entender la obra de este director que encuentra en la ficción, la realidad y lo poético, la suma de las partes, como dijo en algún momento de la charla.

15 nov. 2017

Decoupage : Closer de Mark Romanek


                       Nine Inch Nails: Closer (Uncensored) (1994) from Nine Inch Nails on Vimeo.

Obras de Arte:


Rudolf Hausman - Forum der einwärtsgewendeten Optik (1948)

Peter Joel Witkins - Harvest (1984)

Peter Joel Witkins  
izq. inferior: Selfportrait (1984) 
 Journeys of the mask (1982) superior izquierda.

Man Ray - Woman in mask and handcuffs (1928)

Peter Joel Witkins- Savoir of the Primates (1982)
             Penitence (1982)

Francis Bacon - Figure with meat (1954)

John Deakin - Retrato de Bacon (1952)

Marina y Uly Abramovic - Relation in tone (1977)
 Otras fuentes:

izq. The sins of Joan Miro (1981) - Indestructible machine (Man Ray)- Selfportrait (M. C Escher)   

Street of the Cocodriles (Hermanos Quay)

14 nov. 2017

Blade Runner 2049: Un sueño Neonoir


                       "Somos máquinas, estampadas como tapones de botella.
                        Es una ilusión ésta de que existo realmente, personalmente.
                        Soy sólo un modelo de serie."

El director canadiense Denis Villeneuve, se ha convertido en uno de los cineastas fundamentales para este blog, no sólo por la calidad de sus obras sino porque su nombre, nos asegura una serie de películas que rompen, o por lo menos, se salen de los parámetros genéricos, apostándole a narrativas, que sí bien, son convencionales, tienen un punto de giro que se desliga de los planteamientos iniciales del largometraje, es decir, a pesar de ser un cine comercial, la autoría del canadiense, un equipo técnico de lujo y cierto riesgo en su visión fílmica, sacan a flote lo mejor de estas obras.  Si en un principio, el cine de Villeneuve mostraba el lado más oscuro del hombre común, con sus últimas películas, de gran presupuesto, a logrado darle cierto lirismo a la ciencia ficción con puestas en escena de gran belleza visual, narrativas pausadas e inteligentes desarrollos dramatúrgicos. La carrera de este canadiense, formado en la Universidad de Quebec, no sólo es una de las más fructíferas sino polifacéticas, al haber incursionado en diversos géneros, estilos y visiones, que le dieron la difícil tarea, de ponerse en los zapatos de Ridley Scott  y su clásico Blade Runner,  treinta y cinco años después, con una secuela igual de independiente que la adaptación del libro de Phillip K . Dick.


Con guión de Hampton Fancher, escritor original de Blade Runner (1982) y el productor/escritor Michael Green, quienes expanden no sólo el universo neo-noir creado por Ridley Scott sino los planteamientos metafísicos/filosóficos escritos por Phillip K. Dick en los años 60. El largometraje es cronológicamente, una visión treinta años después de la desaparición de Deckard, el bladerunner e historia original.  

En el 2049, los replicantes están mucho más integrados a la sociedad, y es donde hace aparición K (Ryan Gosling), un bladerunner replicante, creado para obedecer, cazando y matando a sus congéneres rebeldes y clandestinos. La investigación de K, se irá convirtiendo, no sólo en un posible "milagro" de la bioingeniería, como lo es el embarazo de una replicante sino en una serie de arcanos y conspiraciones, en las que él mismo, parece hacer parte por sus recuerdos infantiles y cierta empatia con el caso; pero todo ésto, hará que K, se vuelva ahora un clandestino, siendo perseguido por Luv, una replicante asesina, que hace parte de la Fábrica de Replicantes que dirige Niander Wallace (Jared Leto). En su búsqueda K se encontrará con Rick Deckard (Harrison Ford), ese bladerunner original, que parece ser la clave de todo éste complejo entramado de recuerdos, embarazos imposibles y destinos fatales.

Sin perder su esencia (neo)noir, y con un argumento, mas accesible que el original, esta obra, alude tanto a esa reflexión sobre la ética de la inteligencia artificial como a la misma naturaleza humana, y su poder de "soñar", como lo indica el nombre original del libro; es en este punto donde la obra de Villeneuve como de los guionistas, funciona tanto a nivel narrativo como que en su argumentación, que no sólo está en la búsqueda de una verdad sino en el tránsito de la misma, elementos que siempre han estado presentes en la obra del director canadiense.



Pero sí debemos buscar el punto más fuerte de este largometraje, está en la fotografía de Roger Deakins, cinematógrafo no sólo considerado como uno de los mejores, sino todo un referente tanto en técnica, estilo, economía y color, porque el director de fotografía inglés, que inició en el documental,  tiene la capacidad de lograr con lo justo, secuencias de gran belleza, planos abiertos que evocan tanto la naturalidad como lo expresivo del largometraje, y porque a través del color, las siluetas y la luz natural, crea retratos en movimiento, inolvidables. Deakins, que prácticamente es el director de fotografía oficial de los hermanos Coen,  y últimamente de Dennis Villeneuve, logra interpretar la visión de estos directores pero además imprimir sus propias identidades, talento y ese lirismo, que fluye de la óptica, la física y el dibujar con luz. En este caso, el inglés, logra sacar provecho tanto de la tecnología, los chroma como de la luz natural; al igual que las luces neón de la ciudad o de las pocas fuentes de luz en la desértica granja a las afueras de Los Angeles; aunque la mayor parte de las tomas se hicieron en estudio, es igualmente una proeza y todo un compendio de los talentos de este operador, que para muchos, es el fotógrafo vivo más importante de este momento.

Aunque en un principio creí que la música del islandés Johan Johansson iba a estar presente en esta película, como se había anunciado, y lo había demostrado en la anterior obra de Villeneuve (Arrival, Sicario), por cuestiones creativas y funcionales, se reemplazó por el trabajo del mítico e incansable Hans Zimmer junto a Benjamin Wallfisch (It), que se acercan mucho más al trabajo sonoro original de Vangelis. Sin negar que es una excelente composición musical, y que el señor Zimmer, es posiblemente el mejor interprete de lo visual a lo sonoro, si se echa en falta los tonos melancólicos de Johanson, o una banda sonora más arriesgada, no por eso, se le van a quitar las grandes cualidades del compositor alemán, y sus arreglos electrónicos, orquestales y de narración a partir de notas, tonos y demás lenguaje musical. 

También cabe destacar el trabajo de diseño de producción con sus impecables maquetas y miniaturas, vestuario y obviamente la creación de ese distópico mundo que es Los Angeles del 2049, es decir, visualmente, es una obra absolutamente remarcable y épica en su concepción.



Y como complemento a todo el contexto audiovisual, las actuaciones de Ryan Gosling, Harrison Ford,  Robin Wright o la bella Ana de Armas, cada uno asumiendo un papel de gran relevancia no sólo en sus interpretaciones sino en la misma disposición narrativa, es decir, sin negar que es una obra de actuaciones sobresalientes, éstas, están dispuestas en favor de la historia y lo visual. Aún así, cabe destacar la labor de Gosling, que en este caso, su impasible rostro funciona a la perfección con su papel de K, el cazador de su propia especie; aunque la actuación de Ford, está lejos de su papel original - y de muchos otros- como anécdota o invitado de lujo, funciona; mucho más destacables son las actuaciones de Wright y de la misma Ana de Armas, la primera como la jefe de K y la segunda como su holográfica esposa, cada una, desempeñando un papel que narrativamente es vital para la obra. Algo más exagerada, pero puntual como la Femme Fatale, la actuación de Sylvia Hoeks, está bien lograda, tanto como género como en su propia argumentación; tal vez, el papel menos interesante viene a ser el de Leto, que ni se profundiza ni tampoco aporta demasiado a la obra.    

Como conclusión, o mejor para finalizar, una gran obra, que no debe ser vista en 3D - como lamentablemente lo hice-, porque se pierde mucho del trabajo de Deakins, pero de todas formas se puede apreciar como su trabajo sonoro, diseño de producción, montaje que con un ritmo pausado más no cansino, y que en su engañoso pero acertado guión, nos deja preguntas con tintes "existencialistas" sobre la moral de la inteligencia artificial y la (des)humanización del futuro.

Más que una obra maestra inmediata, un trabajo que como su antecesora, se hará de culto para las nuevas generaciones; y ese puede decir el mejor halago para esta gran película.

Zoom in:  A pesar de sus excelentes críticas, y ser considerada un clásico inmediato, en taquilla no ha funcionado tan bien.
El hijo de Ridley Scott dirigió dos cortometrajes que hacen conexión con la Bladerunner original y ésta.

Montaje Paralelo:  Blade Runner (1982) -  Neonoir 





8 nov. 2017

Lanzamiento del libro: Los monstruos no van a cine


En la librería del FCE, Gabriel García Marquez, se tuvo la oportunidad de escuchar la charla y lanzamiento del libro Los Monstruos no van al cine del escritor y documentalista caleño Erik Zuñiga, texto de cuentos cortos sobre monstruos, terror y cine, como ya lo había hecho en su documental Frankenstein no asusta en Colombia, que vimos en uno de los Zinema Zombie de años atrás; la charla con Alexander Herrera, no sólo estuvo marcada por el tono cinéfilo, sino por las complicidades entre estos compañeros de libros y películas. Un libro que vale la pena revisar, que dejó una interesante reflexión sobre pedagogía y literatura, ya que este libro, le hizo cambiar la mentalidad a un niño no lector; y finalmente, un texto, que parece reivindicar que la ciencia ficción, el horror y lo genérico, parece ser la mejor apuesta para la literatura y el cine contemporáneo de nuestro país, o una forma de reflexionar la realidad a través de la fantasía.        

Cineclubiando: A Serbian Film



"Fue el episodio más cruento de la historia de Europa desde el fin de la segunda guerra mundial. La Corte Internacional de Justicia vio en esta matanza el primer caso europeo de genocidio desde el Holocausto."
                                                                                           Serbia: una nación dividida (1)


El primer, y hasta el momento único largometraje del guionista y director serbio Srdan Spasojevic, no sólo se ha convertido en una de las obras más polémicas, censuradas y prohibidas del siglo XXI, sino en un trabajo de culto por su violencia extrema, sordidez e interpretaciones o representaciones socio-políticas devenidas tras las guerras en los Balcanes, la limpieza étnica y la guerra civil en Yugoslavia; formado fuera de Serbia como cineasta, Spasojevic, con su ópera prima no sólo saca a relucir sus más honestas convenciones sobre lo que es el cine, sino que lo hace a través de una de las metáforas más escabrosas y brutales como lo es A Serbian Film, un descenso a los infiernos por parte de un actor porno retirado, que de paso arrastrará a su familia, como muchas veces sucedió en el gobierno de Milosevic, los ultranacionalismos y las segregación racial, religiosa y en últimas, moral, que se vivió en dicha región. Es decir, y usando una frase del mismo director, la película "muestra el fascismo que hay tras lo políticamente correcto" (2), hablando sobre la censura, el cine serbio y la misma sociedad, tras la posguerra en esa región, llena de conflictos, desde tiempos inmemoriales.




El guión escrito en conjunto por Aleksandar Radivojević y Srđan Spasojević, no sólo es una parodia del cine serbio actual o una metáfora sobre las complejidades de la posguerra balcánica, sino que literalmente es un viaje a los infiernos de un hombre, que por una mejor economía, terminará viendo la peor cara de su sociedad.

La película nos narra la historia de Milos (Srdan Todorovic), un actor porno retirado pero aún, una leyenda de dicha industria, que vive apaciblemente con su esposa e hijo, sin embargo, las penuria económicas y una oferta por parte de una antigua socia, harán que Milos regrese a su antigua labor, una especie de película porno artística que imita a la vida, como dice Vukmir Vukmir, el director. Pero las sospechas y miedos de este hombre, no sólo se convertirán en pesadillas, sino en el punto más bajo de una sociedad decadente y la locura colectiva entorno a esta industria y la muerte, como espectáculo.

Aunque pausada en la primera parte, la narración se va haciendo más frenética en el clímax de la misma, y el drama se va convirtiendo no sólo en terror sino en un macabro espectáculo de incesto, violación, tortura y muerte, donde el guión se "resuelve" de la manera más brutal y efectiva, y no por esto menos dramática.

  
Aunque la fotografía de Nemanja Jovanov no salga muy bien librada en este trabajo - su labor principal está en el campo de la colorización*-, tampoco se puede negar, que su ejercicio cinematográfico está determinado por el estilo del cine porno, y en cierta forma, mediado entre un naturalismo (exteriores) y la artificiosidad (de las secuencias en exteriores), es decir, aunque técnicamente no sea correcta, como concepto funciona, en algunas partes; sin dejar de lado que es una fotografía plana, con pocos contrastes y que a la final no tiene la misma fuerza, que su brutal guión.

Mucho más acertado viene a ser el trabajo musical de Sky Wikluh que logra concentrar en los sonidos electrónicos, toda la rabia, malestar y terror que es A Serbian Film; un dubstep, que recoge todo ese ambiente oscuro y sórdido con ritmos sincopados y distorsiones propias del género musical y de lo que vamos a ver en pantalla.

Vale la pena destacar el trabajo de edición, no tanto por su compaginación o coherencia, sino por las metáforas que utiliza durante las escenas de sexo y por cierto tipo de montaje, al que le cabría la palabra de simbólico, en la primera parte, y por lo frenético del clímax, y chocante del final, en resumen, la labor de Darko Simic, es tal vez, otro  de los puntos fuertes de este largometraje.


   
Las actuaciones son discordantes, si bien el actor Srđan "Žika" Todorović, es considerado como uno de los más importantes y representativos de Serbia, su interpretación no pasa desapercibida, tanto por la exageración, que es necesaria en ciertas secuencias como el aplomo para otras, pero de lo que no cabe duda, es que un personaje que a pesar de su ambigüedad, es absolutamente empático, y ésto es lo que termina generando mayor trauma con el trabajo, es decir, más allá de sí lo hace bien o mal, lo que representa el personaje, está absolutamente logrado; no se puede decir lo mismo de Jelena Gravilovic o de  Sergej Trifunovic, la primera porque termina siendo eclipsada por Todorovic, y el otro, porque su hiperbólica interpretación afecta al tono de la historia, y aún así, es vital esa misma exageración para el personaje, de resto, no hay mucho que decir, o son lo suficientemente correctos o igual de exagerados a sus pares.

En conclusión, y frente a la polémica, es una obra que no es indiferente, que uno sale con un mal sabor de boca, como muchos salimos de la proyección que se tuvo oportunidad de ver en el mes de Halloween en el cineclub 4 bits de la Universitaria Agustiniana, que shockea tanto por su violencia como por el tono nihilista y decadente que presenta, pero también cabe como reflexión frente a las representaciones del cine contemporáneo, a esa doble moral, que maneja el crítico o experto en cine, cuando alaba a un Saló de Pasollini  - sin negar las virtudes de ésta- o le apuesta a una Mujer del Animal de Gaviria, por su mella critica a la violencia, pero a la obra del director serbio, la crítica pasa por la superficie y no por lo que puede demandar en su misma metáfora, sin negar, las obvios errores, lo explicito y demás elementos por las que se le ha censurado o vetado, también, porque la hiperviolencia de la escribe Zavala y otros autores, también tiene cabida en el cine, ya no sólo como espectáculo mórbido sino como una forma de describir las complejidades del siglo pasado y de lo que estamos viviendo, y algunas veces, un machetazo, una violación o el punto más macabro de una escena, puede llegar a definir mucho mejor que la realidad obvia y documentativa de otros cines. Eso sí, A Serbian Film, no es una obra para recomendar, no es un trabajo para repetir, pero que hay que ver, con otra mirada, más llá de las capas de violencia y "mal gusto".

Zoom in: Presentada en diversos festivales, Sitges y Cannes incluidos, en donde la polémica, censura y retiro de las salas, empezó a convertir a este largometraje, en otra obra de culto.
Desde su presentación pública ha recibido censura y prohibición  en Australia, Noruega, Inglaterra, España y otros países. 
La escena del bebé, entre otras, no sólo fue realizada con un muñeco de látex sino falseada para la obra.

Montaje Paralelo: 8mm (1999) - Human Centipede (2004) - Explotation - Gore  - Al interior (2007)





(1) http://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/grandes-reportajes/serbia-dividida_480/3
(2)(https://es.wikipedia.org/wiki/Srpski_film)
*http://apreciacioncinetec.blogspot.com.co/2015/03/colorizacion-en-cine.html