20 ene. 2017

The Omega Man: El último "Heston" en la tierra......y otros más


"Tan pronto como se pusiera el sol, aparecerían."

Aunque The Omega Man, pueda estar en el listado de lo peor que he visto en los últimos meses, también tiene unos elementos simbólicos y (extra)cinematográficos bien interesantes, no sólo como reflexión política y social de los años setenta sino como muestra histórica de la misma, así como sus maniqueos trasfondos religiosos. Dirigida por el ucraniano nacionalizado estadounidense Boris Sagal, más conocido por su trabajo televisivo y haber muerto en un trágico accidente en el rodaje de una miniserie.    A pesar de sus nominaciones en los Emmy y haber dirigido varias series y películas televisivas de renombre como Columbo, Rich Man, Poor Man, The Twiligt Zone entre otras, es notable la poca pericia de Sagal en esta producción, aunque realmente su punto más débil esté en el guión, una mezcla de egos y cambios, que tuvieron como protagonistas a Charlton Heston y al matrimonio Corrington, especializados en soap operas y producciones de bajo presupuesto; inspirados en el libro Soy Leyenda de Richard Matheson, del que toman la premisa inicial del escritor estadounidense pero adaptada a los años setenta cuando una Guerra Química entre Rusia y China, acaban con la población mundial, y sólo un hombre, que se ha inoculado con su propia vacuna, lucha por sobrevivir; pero es el último hombre en la tierrra....y es en este punto, donde el guión ya empieza a flaquear.

Heston (cama), Boris Sagal (centro) y Rosalind Cash (der.)

Si bien el guión se queda corto casi desde el inicio de la obra, y los cambios frente a la novela original, terminan afectando la coherencia del largometraje, es aquí, donde las incongruencias y el caos sacan a flote las intenciones indirectas o no, para hablar sobre la Guerra Fría, el miedo a los ataques nucleares o destructivos a nivel masivo. Sin embargo, entendiendo la novela de Matheson, como una versión posapocalíptica de Los Angeles en el meridiano de la década de los años 70, donde la mayor parte de la población mundial se ha convertido en un "ser" infectado con un virus, y la supervivencia de un hombre, es la muestra de las complejidades de la soledad, la rutina y el miedo, esto no logra encarnar el Neville de Charlton Heston, mucho mas cercano a un playboy alcohólico con un complejo mesiánico, que será mucho más evidente al final de la obra.

Con evidentes cambios frente a la novela de Matheson, los antagonistas ya no son vampiros, sino una horda de "zombies" organizados anticiencia y el Neville de esta película ya no es un hombre atormentando, solitario y reflexivo, que además de mostrar esos elementos propios del cine de los 70, como el explotation, los trama raciales, cierto aíre de hippismo trasnochado y demás, haciéndose cada vez más confusos y absurdos, con el desarrollo del largometraje, sin dejar de lado, su puesta en escena, casi de sitcom en algunas secuencias.

Eso si, y sólo como curiosidad, son "notables", y no precisamente por inteligentes, los diálogos de Heston, altamente machistas, absurdos y beligerantes, escritos en parte por el recientemente fallecido William Peter Blatty (El Exorcista), e igual de confusos, son los de la horda, nombrados como La Familia, con ciertas reminiscencias a esos grupos apocalípticos y fanáticos de la época. 


Escribir sobre el director de fotografía Rusell Metty, es escribir sobre uno de los legendarios técnicos del cine estadounidense, que sí bien no sale muy bien librado en este largometraje, tiene momentos de inspiración, principalmente las panorámicas de una ciudad como Los Angeles, desocupada, de resto, por ejemplo, los exteriores nocturnos o los interiores (en estudio) son bastante flojos en iluminación, producción, etc. Al igual que el trabajo de cámara, con esos zooms propios del explotation, que fallan en el mismo concepto de la obra. Pero sí en algo falla rotundamente este largometraje es en su música, que no tiene ni la más mínima relación con el estilo de la obra; música setentera, utilizada de la peor manera.

Tampoco podemos destacar demasiado las actuaciones de Heston o de Rosalind Cash, y posiblemente quien mejor lo hace es Anthony Zerbe (Mathias), pero pierde fuerza con la ridiculez del maquillaje y disfraz de líder zombie.  

Sin embargo, con todos los errores, y el tratamiento mítico al papel de Heston por encima de la historia, tiene esos recursos o elementos extracinematográficos, que la volvieron en obra de culto, posiblemente por esa mesiánica pero vehemente figura encarnada por Heston y su arraigado nacionalismo pero con tintes democráticos, que se esconden detrás de la ciencia ficción; aún así, no es de esas películas que uno recomiende pero que finalmente se tienen que ver, porque hacen parte de esa cultura popular y más para "entender" a los mismos años 70.

Zoom in: Los Simpson hicieron un claro homenaje a esta película en uno de sus capítulos especiales de Halloween.

Montaje Paralelo: El regreso al planeta de los simios (1970) - Soy Leyenda (2007) - Guerra Fría


18 ene. 2017

The Red Army: El deporte como reflexión política


"El deporte es una estilización de la guerra."
                                           Francisco Umbral

En los años de la Guerra Fría, no sólo hubo disputas políticas, nucleares y cinematográficas, sino en el mismo deporte, y mucho más, en uno donde hubo un claro vencedor y potencia como lo fue los Red Army, equipo de Hockey sobre hielo de la extinta Unión Soviética; el documental centrado en este equipo, en su jugador estrella Slava Fetisov y en los acontecimientos relacionados tanto al deporte, como a los eventos políticos, y las complejidades mismas, de dos ideologías marcadas por sus propios vicios. Escrito, producido y dirigido por Gabe Polsky, que debuta con este documental, conociendo de primera mano los temas tratados, porque fue jugador de hockey en Yale (Universidad) e hijo de inmigrantes ucranianos, entendiendo, en cierto modo las dos visiones. 

Con un excelente opening o introducción, mezcla de material de archivo, motion graphics y los tintes políticos propios de la Guerra Fría, y de los peligros del comunismo, como decía Ronald Reagan en un discurso, se sobreimponen a las jugadas del equipo ruso; el tono épico de este intro, también asume la idea de lo que se va a presentar en este trabajo, que no sólo está sujeto al deporte sino a esos conflictos históricos, que se pueden resumir en un acontecimiento, evento o en este caso, el hockey sobre hielo.


Aunque como documental es más bien tradicional, sin alejarse del parámetro entrevista, imágenes de archivo, conflicto y conclusión, es como maneja la temática, donde mejor funciona este trabajo, la evolución del mismo y en cierto modo al sincero, parco Slava Fetisov, que cuenta con el mismo rostro adusto sus triunfos o disgustos frente a lo que hacía, aunque con el pasar del tiempo la actitud de éste va cambiando gradualmente. Porque finalmente, este trabajo de no ficción es un recuento histórico no sólo de las hazañas de este equipo, de este jugador sino de la transición política e ideológica de un país, de una potencia, e igualmente, también es una muestra de esa paranoia de las políticas estadounidenses de los años de la Guerra Fría, que para los rusos, o por lo menos en palabras de Fetisov, la tal Guerra Fría no existía o no era un concepto que ellos entendieran, sin dejar de lado, que el jugador ruso, en cierto modo se convierte en paradoja de esta historia, no sólo por lo que hacía en el hielo, sino por el cambio que el mismo tuvo que enfrentar, al viajar y jugar en los Estados Unidos, siendo atacado por su propio gobierno, es decir, Fetisov, se convierte en el resumen de esa época, de esas contradicciones y ambivalencias que se vivieron hasta la llegada de la Perestroika y apertura a occidente, y es paradójico que Fetisov, sea ahora un político importante en la era Putin. 

Son varias las razones para ver este documental, catalogado como uno de los mejores  de estos últimos años, que tiene la "bendición" del señor Herzog en la producción, y que logra de forma inteligente hablar sobre un deporte como metáfora de los cuestionamientos políticos de dos potencias, que cada vez más se parecen en sus conceptos, pero aún viven en una constante rivalidad, y en estas fechas de alteraciones políticas, cae bastante bien un trabajo como éste.

Zoom in:  Nominada a mejor documental en varios festivales

Montaje Paralelo: Deporte - Política


16 ene. 2017

Grandes Películas 100 años de cine



Autor: Andrew Heritage
Año: 2015
País: USA
Editorial: Parragon 
Género: Compilación

Este libro dividido en diez capítulos, que en este caso son géneros del cine, no sólo es una recopilación de grandes películas, importantes en su época o a través del tiempo, sino un registro histórico de obras, estilos y manifestaciones del cine, principalmente en Estados Unidos y Europa; el escritor, editor e historiador cultural Andrew Heritage, compila una serie de películas, desde el cine silente de los años 20 hasta producciones recientes - más o menos 2010-, separadas por diversos géneros, donde se analiza de forma somera la importancia de la misma, otra obras que tuvieron repercusión en el momento y la "subjetividad" del autor, que sí bien no se detiene demasiado en las críticas, en algunas quedan plasmadas sus impresiones y gustos.  De todas formas, es un libro que más que ceñido a una cronología, lo hace a partir de géneros y estilos, y en este punto resalta la obra.

Vale la pena analizar los capítulos sobre cine histórico contrapuesto al documental, el de drama y el cine negro, como respuesta y el de comedia, en el que parece hacer el análisis más histórico de todo el libro.

Impecable en su trabajo editorial, su esposa es la editora, también destaca en el manejo de las fotos y la distribución del mismo diseño; un trabajo que sí bien no es precisamente histórico o profundo en su teoría cinematográfica, hace análisis bastante acertados sobre las más diversas películas, haciendo un recorrido afortunado por los mas diversos géneros, estilos y formas de hacer cine.


15 ene. 2017

The wailing: el miedo a lo extraño


                                                  "El que teme es un esclavo."
                                                                                   Séneca
El director surcoreano Na Hong -jin, con tres largometrajes en su haber y varios premios en su corta carrera, ha demostrado, que los géneros cinematográficos están para ser alterados y manipulados como lo viene a hacer en su último trabajo The Wailing (El extraño), mezcla inestable de terror, humor, thriller y elementos sobrenaturales en una pequeña aldea surcoreana. Guionista de sus películas, donde el fatal destino y la naturaleza errática del hombre, son protagonistas, y con The Wailing, deja en claro, cuales son esos cometidos, cuando en un pequeño pueblo, suceden varios y extraños asesinatos, azotando principalmente la zona rural, las supersticiones, el miedo a lo sobrenatural y la naturaleza tranquila de los policías y habitantes, se empieza a alterar con estos acontecimientos, y con la presencia de un japonés, que se esconde en las profundidades del bosque.


Aunque la premisa de este largometraje parece sencilla, la trama misma se va convirtiendo en un rompecabezas, entre los eventos sobrenaturales, la aparición de un chamán, el japonés y el misticismo entorno a éste, "fantasmas" en pleno día, un asesino en serie y el miedo irracional que se va apoderando del pueblo, donde la maldad, ya no es un ente abstracto, sino que recorre las calles de esta comunidad.

The Wailing, que pasa perfectamente del humor al miedo en algunas secuencias, también está implicado en el thriller, lo sobrenatural, se revisita el género de terror del cabello largo y otra serie de elementos -zombies incluídos - que difícilmente puedan catalogar a esta obra, pero que podría conectar con el concepto de maldad, implicado en cada uno de los personajes.


El pulcro y detallado trabajo fotográfico de Hong Kyung-pyo, no sólo se adapta al ambiente tétrico de la obra, sino a esa constante tensión, que se empieza a vivir a mitad de la película,  aún así, el fotógrafo, más que ceñirse al género de terror, opta por un naturalismo totalmente ajeno al género, sino que los mismos elementos de la naturaleza o de la noche o las sombras del bosque, generen la tensión.

Lo mismo se podría decir de la música de Jang Young-gyu, Dalpalan, que sí bien tiene un tono tensionante, son más las secuencias, y el manejo de la cámara, la que produce miedo o alteración, es más un acompañante que refuerza la sensación que se propone. 

Con el cine surcoreano, principalmente el ligado a los géneros, hay algo bastante logrado en el trabajo de cámara y montaje, que sí bien se desliga del plano/contraplano y cortes rápidos, lo que sucede en el cuadro cinematografico, ya sea en panorámicas o planos más cerrados, tiene el mismo peso dramático y narrativo, sin perder fuerza en la estructura de la obra, y The Wailing, también se adapta a ésto.

  
Aunque se puede tener un sentido de confusión, y notarse el absurdo en la misma construcción del largometraje, son esas mismas herramientas de pesadilla, sumadas a la tensión, sangre y extrañeza, las que van conformado esta obra, que asusta, no por sus "lugares comunes" del género, sino por su lograda puesta en escena, y sensación perturbadora de horror y fatalismo, que se va construyendo paso a paso, en la evolución de la obra, y en esto sí es muy sólido el guión del surcoreano.

Frente a las actuaciones, cabe destacar a Hwang Jung-min, y de Kwak Do-won, el chamán y el policia, respectivamente, que a la final, se terminan convirtiendo en los puntos inestables de la historia, uno más racional que el otro, pero al fin y al cabo, el que desata la ira y el que se lleva toda la carga de fatalismo y miedo de la obra.

Zoom in: Presentada en Cannes en A Certain Regard

Montaje Paralelo: Thirst (2009)


14 ene. 2017

Conversatorio: Neruda: más allá de la película



Pedro Adrián Zuluaga (izq.) y Alvaro Castillo (der.)

Este conversatorio como antesala al estreno de la última película de Pablo Larraín, Neruda, no sólo fue un encuentro para hablar sobre la vida de este poeta chileno,sino una reflexión a dos voces, sobre la película y lo que se planteó en la misma; organizada por Babilla Cine y por el Fondo de Cultura Económica en la Librería García Marquez, tuvimos la oportunidad de escuchar al crítico de cine  e investigador Pedro Adrián Zuluaga y al librero y escritor Alvaro Castillo Granada, que sentaron sus posiciones frente a la obra, sobre Neruda, el contexto de la película y demás, vistos desde sus oficios y conocimientos.